Estudio digital (III): ¿Dónde guardo mis archivos?


Hace unos años (cuando estudiaba la carrera) el único medio razonable para almacenar los archivos de trabajo era recurrir a soportes ópticos (CD y DVD). Usar este sistema tiene más inconvenientes que ventajas: baja capacidad (para lo que estamos acostumbrados hoy), poca fiabilidad y durabilidad (probad a abrir un CD de hace 15 años...), guardado del tipo "sólo lectura", etc.

Desde hace unos años, la tendencia para el almacenamiento de datos pasa por los discos duros (HDD) y las unidades de memoria flash (ya sean memorias USB o discos SSD). Su coste ha bajado mucho y no es extraño que cada uno tenga dos o tres "pinchos" USB de 2 ó 4 GB y algún que otro disco externo con 250 ó 500 GB.

Si bien estas unidades ofrecen más fiabilidad, capacidad, versatilidad y velocidad que los soportes ópticos, no solucionan el principal problema que yo veo en la gestión de archivos ¿Dónde?

Cuando uno trabaja para una empresa "tipo", suele realizar su trabajo en un mismo puesto (ordenador) y no suele llevar el trabajo de un lugar a otro. Sin embargo, los estudios de arquitectura son muy propensos a utilizar un equipo fijo en la oficina y un portátil para los fines de semana y para casa. ¿Cómo acceder a nuestros archivos si estamos cambiando habitualmente de equipo? mi elección es la nube.

Actualmente utilizo dos servicios (principalmente) para guardar mis archivos y tenerlos siempre accesibles: Dropbox y Google Docs.

Por un lado, mantengo Dropbox como mi gran disco duro online donde almaceno todos mis archivos de trabajo (y algunos más). Para mí es un servicio perfecto (hoy por hoy), ya que permite sincronizar los documentos entre todos los ordenadores (independientemente del sistema operativo que usen) y dispositivos móviles que tengo. Cualquier cambio que realize en mis archivos (borrar, editar, crear) se refleja automáticamente en todos mis dispositivos.

La cuenta gratuita son 2GB, que puede ser ampliada a 50 ó 100GB pagando una cuota anual (algo elevada a mi parecer). Por supuesto, necesita tener una conexión a internet permanente para funcionar de manera óptima.

La otra opción que elijo para almacenar (y crear) mis documentos es Google Docs. Para mí se está convirtiendo en una alternativa a considerar para la creación de escritos (memorias, facturas, presupuestos), gestión de cuentas (hojas de cálculo) y presentaciones. Además, recientemente permiten usarlo como un disco duro virtual para subir cualquier clase de archivos.

Yo lo utilizo asociado a mi cuenta de Google Apps (existen versiones gratuitas y de pago). Y creo que poco a poco se convertirá en mi suite ofimática por excelencia.

Estas dos herramientas hay que verlas, en mi opinión, como un sistema de almacenamiento de archivos muy práctico (debido a la universalidad de su acceso) pero que nunca debería utilizarse sin tener, además, un buen sistema de copias de seguridad.

En el próximo post hablaré sobre las copias de seguridad, su importancia y algunas herramientas útiles que nos facilitan el trabajo (y la pereza) de hacerlas.


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Nespresso en el metro de Praga


Parece que más de un arquitecto (o ingeniero) abusa de la Nespresso cuando proyecta.

Casi puedo distinguir los cafés: Rosabaya de Colombia, Decaffeinato Lungo, Decaffeinato, Decaffeinato Intenso, Cosi...

La foto es de la estación de metro Staroměstská de Praga.

Estudio digital (II): Gestionar el correo


Para comenzar esta serie de entradas sobre cómo aprovechar las nuevas herramientas digitales en el trabajo creo que es obligatorio hablar de la que, según mi punto de vista, es la primera herramienta de Internet que realmente revolucionó el trabajo: el correo electrónico.

Hoy en día no es descabellado pensar que todos los trabajos de oficina/estudio utilizan el correo electrónico como una herramienta fundamental de comunicación. Pero no es menos cierto que el email puede convertirse en una distracción más que una ayuda para el trabajo. Gestionar el correo de forma eficiente es básico para aprovechar y optimizar su uso.

Si hace unos años el acceso al correo se limitaba a los ordenadores, hoy es habitual estar siempre conectado mediante móviles, netbooks, reproductores... además de tener notificadores de correo siempre presentes en nuestro escritorio. Por ello es necesario reducir el nivel de ruido y priorizar los correos.

Lo primero es decir que yo soy más partidario de los clientes de correo web, que son accesibles desde cualquier dispositivo y siempre están sincronizados. Gmail, y su versión en Google Apps, es mi herramienta fundamental. Desde allí tengo gestionadas todas mis cuentas de correo.

Para conseguir un correo bien gestionado yo utilizo los filtros de correo de Gmail. Mi objetivo es tener todos los correos clasificados por etiquetas y que aparezcan en la bandeja de entrada sólo los más importantes (el resto quedan archivados).

Es muy molesto estar trabajando y recibir mil y una notificaciones por correo de Facebook, Twitter, Foros... son correos que no urge responder y seguramente revisarás cuando tengas tiempo (o en tu tiempo de ocio); sin embargo también existirán correos urgentes de clientes, proveedores o empresas que deben ser gestionados los antes posible.

Mi organización básica de correos, por etiquetas, es la siguiente:
  • @Work: trabajo, visibles en la bandeja de entrada, notificación inmediata.
  • @COAS: COAS (noticias, cursos), se archivan y no se notifican.
  • @Friends: amigos, se archivan y no se notifican.
  • @Money: bancos, compras, etc. se archivan y no se notifican.
  • @Social: redes sociales, se archivan y no se notifican.
  • @Internet: foros y servicios varios, se archivan y no se notifican.
  • @Web: web, blog, en bandeja de entrada y notificación inmediata
En mi caso priorizo los correos relacionados con el trabajo, pero cada uno puede establecer sus propias prioridades (blogs, redes sociales, foros...) según utilice el correo para uno u otro fin.

Con esta organización consigo que mi notificador y mi móvil no se saturen con correos que no es necesario atenderlos inmediatamente. Cuando dispongo de tiempo y/o estoy de descanso consulto los correos archivados.

Espero que esta entrada resulte útil para los que, como yo, hemos tenido/tenemos problemas de saturación de correos electrónicos.


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Termoarcilla: experiencias


Durante el pasado 2009 he realizado cuatro obras de edificios industriales (una de ellas sigue en construcción) y en ellas he podido probar un material que siempre me ha sorprendido su poco uso a pesar de ser teóricamente muy recomendable; hablo de los bloques de termoarcilla.

En las obras hemos sustituido un cerramiento de bloque de hormigón, cámara de aire y tabique (con un espesor total de 37 cm.) por un bloque de termoarcilla de 24 cm. La ventaja respecto a espesores es clara.

Las ventajas que veo en el uso de este material son básicamente aislamiento termo-acústico bueno en relación al espesor del elemento, resistencia mecánica adecuada (incluso frente a incendio) y, sobretodo, rendimiento en la puesta en obra (rapidez y costes).

Pese a seguir las recomendaciones del fabricante para la puesta en obra, he tenido una serie de patologías  que me hacen pensar el por qué de su bajo uso (al menos en Andalucía): han aparecido bastantes fisuras (de carácter estético) en los paramentos (enfoscados con mortero de cemento) que no suelen aparecer con fábricas de ladrillo.

¿Alguien ha tenido experiencias similares con este material? ¿recomendaciones personales para su puesta en obra?

Estudio digital (I): Introducción


El título de esta entrada ha quedado tan pretencioso como poner ese lapicero en la fotografía de cabecera. Será que hoy no puedo controlar mi ego de blogger..

Dejando a un lado estos detalles, me he propuesto hacer una serie de entradas (con tiempo) sobre como uso en mi trabajo diario internet, las nuevas tecnologías y, en definitiva, como uso las herramientas para (intentar) mejorar mi trabajo y mi productividad (Dios me libre de competir con Berto Pena).

Me considero, en general, un usuario de los que llama early adopter, esto es, un fanático (sin remedio) de la tecnología; pero reconozco que no todas las herramientas están hechas para todo el mundo, y no todas las herramientas sirven (sólo) para lo que están pensadas en origen.

¿Necesito la potencia de Photoshop para hacer un fotomontaje para un concurso? ¿Un blog me ayudará en el trabajo? ¿Quiero/necesito estar siempre online? ¿toda la información debe estar en versión digital? responder a estas preguntas es lo que yo considero usar las herramientas de un modo coherente.

No quiero parecer algún tipo de gurú (aka boca-rana), ni pretendo adoctrinar a nadie; sólo quiero contar cómo y con qué trabajo para, sobretodo, compartir y aprender de la experiencia de otros. Para recibir comentarios primero hay que escribir sobre algo.